LLamadme “Pepe”

Cuando un partido político está en decadencia, que es peor que estar en caída libre, le ocurren cosas increíbles. Los socialistas andaluces, que no sólo ven como se les escapa el voto en las encuestas si no, y eso es lo grave para el PSOE, desaparece de la sociedad definitivamente el “miedo” a no votar a sus siglas, no saben que inventar para convertir en brote verde el mustio efecto “José Antonio” (Griñán) y pretenden revitalizarlo cambiando de nombre al infértil efecto, convertido ahora en “efecto Pepe”.

Dice el refrán que por sus obras les conoceréis. Aquí el caso es al revés: la falta de músculo del actual Gobierno Andaluz – y digo actual porque cambia más que el tiempo en primavera -, la ausencia de “obras” y la incapacidad de su presidente de liderar nada, son circunstancias que han impedido el conocimiento y reconocimiento de José Antonio (Griñán). Al actual Presidente de la Junta lo conocen menos en Andalucía que, por ejemplo, a Josep Montilla presidente de Cataluña, lo que ya tiene mérito.

Llama a la risa, si no a la pena, lo que está pasando en Andalucía, donde los medios públicos de comunicación han recibido la instrucción de referirse al Presidente como Pepe Griñán. Llamadme “Pepe” ha impuesto dentro y fuera de su partido el sustituto de Chaves ¿Se imaginan a TVE referirse a Zapatero como “Pepe” Luis Rodríguez Zapatero? Desconozco si ese manual de estilo se extiende a la oficialidad de la Junta, si cuando firma decretos o leyes, el excelentísimo señor presidente de la Junta de Andalucía lo hace como Pepe…

Pero los socialistas se vuelven a equivocar: si los andaluces no saben quién es José Antonio (Griñán) no es porque la composición de su nombre de pila sea complejo sino porque José Antonio (Griñán) no conoce a los andaluces. Si José Antonio (Griñán) conociera a los andaluces sabría que el hábito no hace al monje y que cuando un líder lidera y representa a algo más que a sí mismo y su ego los ciudadanos lo identifican.

La imposición del “Pepe” a Griñán, además de patética, es una grotesca impostura. La personalidad del presidente andaluz no irradia, precisamente, cercanía, afabilidad o familiaridad. Por mucho que le llamen “Pepe”, él siempre se comportará como don José Antonio.

Inaudita situación. Como inaudito ha sido el primer año de gestión de Don José Antonio, que se resume en un año pérdido para los andaluces con un Presidente volcado en exclusiva en desliar la crisis interna entre su partido y el gobierno que él preside. Lo peor es que mientras don José Antonio se preocupa por que le llamen “Pepe”, a las familias andaluzas les preocupa la falta de oportunidades y expectativas laborales de sus jóvenes con casi un 50% de tasa de paro juvenil.

Engaño incomparable. Como engaño es la nueva campaña de promoción de la imagen de Griñán con motivo del primer aniversario de la nada, o el año de cumpleaños de José Antonio (Griñán) como Presidente de la Junta. Vender a Griñán como el prototipo del cambio después de 30 años de corresponsabilidad como alto cargo, Ministro del paro y Vicepresidente Económico de la Junta del millón de parados que hoy sufre Andalucía, es cuanto menos una burla. Griñán es más de lo mismo. El cambio es pues incompatible con él y su partido por mucha propaganda institucional y partidista que desarrollen.

Fraude histórico. Como fraude a los andaluces es el despilfarro histórico de lo abonado por todos los andaluces para la rehabilitación del Palacio de don José Antonio, el doble de lo presupuestado para recuperar la sede presidencial del gobierno andaluz. Desde luego, resulta incompatible gastarse 60 millones en su palacete presidencial y pretender que sus vecinos le conozcan como “Pepe”. Muchos andaluces dirán, Griñán en Palacio y los andaluces en paro, sin viviendas…Resulta, pues, insultante que la única reforma que fue capaz de desarrollar el sustituto de Chaves ha sido la de su palacio presidencial.

Un año de record en paro. Un año de crisis económica. Un año de crisis política interna en el PSOE. Un año de desgobierno andaluz. Un nuevo año de promesas incumplidas e incumplimientos. Y un año para que don José Antonio ya sea “Pepe”. Menos mal, ya podemos respirar tranquilos los andaluces.

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